A la hora de remodelar pisos, baños o cocinas, la pregunta más frecuente entre propietarios es: ¿Debo instalar cerámica tradicional o apostar por el microcemento continuo? Ambas opciones tienen sus méritos, pero sus diferencias en obra y resultado final son abismales. Aquí analizamos los puntos clave con total honestidad técnica.
1. Tiempo de obra, escombros y molestias
Si eliges cambiar cerámica por cerámica nueva, deberás pasar por el proceso de picar y demoler el piso existente. Esto implica semanas de ruidos ensordecedores, toneladas de escombros, polvo de cemento en toda tu casa y la contratación de camiones de desecho.
Con el microcemento 360°, el mortero se aplica directamente sobre la cerámica vieja sin demoler una sola baldosa. El tiempo total del proyecto se reduce a menos de la mitad, y la obra es prácticamente limpia y silenciosa.